Páginas

lunes, 2 de junio de 2014

¿Dueño de negocio o empleado?

Ya leíste el título del post. ¿Nunca antes te has hecho tal pregunta? Sólo tienes esas dos alternativas. Internamente hazte esa pregunta y respóndete a ti mismo. De esas dos opciones, ¿cuál te gustaría ser? 

No es necesario que me digas cual prefieres. Pero lo que tal vez sí sea necesario es que aclares un poquito tu panorama mental si de verdad quieres mejorar tu situación actual.

Este post es para los que escogieron la 1ª opción… porque los que seleccionaron la 2ª no necesitan nada más. A los que seleccionaron la 2ª opción, lo que aquí lean, como decía mi abuela: “les entrará por un oído y les saldrá por el otro”. No pierdan el tiempo leyendo esto. Uds. ya se rindieron.


No vengo a darte aquí cátedra alguna de economía o finanzas, ni quiero jugar a ser Carlos Fraga, Robert Kiyosaki, Donald Trump o Bill Gates. Únicamente voy a repetir aquí lo que siempre digo hasta el cansancio: Cada quien escoge cómo quiere estar y cómo quiere vivir su vida. Qué lamentable es que escojamos una sola opción de vida, cuando muy seguramente teníamos muchas otras (y mejores) para escoger, pero que desgraciadamente desconocíamos. Y peor aún: Qué triste es vivir autoengañándonos todos los días con frases como: “Yo estoy bien así”.

¿Qué me motivó a escribir este post? El diario “ayayay” en el que veo que viven muchas de las personas que me rodean. Tanto mis seres queridos y/o conocidos, como otros que “no tanto” me agradan, viven en un eterno quejar. Diriamente oigo/leo: “Yo tuve”, “yo fui”, “es que yo soy”, “si yo hubiese”, “por culpa de”, “eso es imposible”, “yo no puedo”, “pero es que”, “no tengo”, “no me alcanza”, “no tengo otra opción”, y un sinfín más de lamentos y autoflagelaciones que no son más que un constante autoengaño; excusas baratas para justificar unas vidas desperdiciadas, vidas que se acaban día a día. 

Porque supongo que están conscientes de que cada día nos queda menos tiempo… ¡a todos! ¿No?

Pero volviendo al título del post, también debo advertirte: ¡Cuidado con lo que deseas! Porque puede volverse realidad. ¿Cómo es eso? – dirán algunos. Y debo advertirte, porque si no tienes VERDADERAMENTE CLARO el concepto de lo que es un DUEÑO DE NEGOCIO, podrías fácilmente tener en tu cabeza un limbo de ideas vagas que nada tienen que ver con la realidad.


Partiendo de la suposición de que ya conoces MUY BIEN lo que es ser un EMPLEADO, no voy a extenderme aquí mucho en definirlo. Pero en lo que sí tienes que estar de acuerdo conmigo es en que todo empleado (aquí o en China) tiene algunas, si no todas, de las siguientes características:
  • Depende única y exclusivamente de su sueldo o salario para vivir.
  • Sus ingresos nunca son acordes con la realidad económica del país (y menos en el nuestro).
  • Está sujeto a cumplir instrucciones (le guste o no) de sus superiores, sin importar si éstos están más o menos preparados o capacitados que él.Al cumplir su vida útil productiva dentro de la empresa u organización para la cual trabaja, le esperan 2 opciones: O una pensión (miserable, por cierto), o una liquidación (tal vez no tan miserable, pero que la mayoría de las veces irremediablemente se termina convirtiendo en sal y agua).
  • Tiene muy poco o casi ningún tiempo libre para compartir con su familia o seres queridos (si a ti te parecen suficientes tener libres los días sábados y domingos, o los 25 de diciembre y los 1º de enero, ¡te felicito!).
  • Ni su puesto de trabajo ni sus ganancias son heredables en caso de incapacidad o muerte.
  • Su ingreso y escalafón laboral algunas veces dependen de su nivel académico; otras veces dependen de la adulación (de jalar bola, coloquialmente hablando).
  • Vive como puede, no como quiere. Compra lo que puede, no lo que quiere (no aplica para tonterías como un teléfono de última generación o una tablet), y vive donde puede, no donde quiere.
  • Tiene un terrible miedo a emprender “algo nuevo”. Entiéndase como un  proyecto nuevo, un negocio propio o algún emprendimiento personal e independiente. Dice que “eso” le parece “muy complicado”.
  • Le teme a la crítica y al “qué dirán”.
  • Le tiene fobia al fracaso.
  • Siempre se queja de su situación (en público o en privado), pero no hace nada distinto para cambiarla.
¿Se te ocurre alguna otra característica? Son tantas que la lista sería interminable. Yo fui empleado por 23 años de mi vida y podría enumerar muchas más. De sólo recordarlo me dan ganas de llorar por todo ese tiempo que perdí.
¡Pero pa’ lante! No podemos remediar lo que pasó. Siempre es buen momento para aprender y enmendar…

Los que se la dan de “positivos y optimistas” dirán: “¡Qué bueno que pasaste todo ese tiempo! ¡El tiempo de Dios es perfecto! ¡Ahora tienes más experiencia!

Mi respuesta es: ¡Vayan a cagar! Si yo hubiese sabido lo que sé hoy en día (laboral y finacieramente hablando), no habría cometido las muchas cagadas que cometí, ni desperdiciado el tiempo de la manera en que lo hice. Y sí, también es cierto que lo que viví me hizo el individuo que soy hoy día… pero… hay mejores maneras de vivir, y no precisamente siguiendo esos estúpidos consejos con los cuales nos criaron. No confundan experiencia con sabiduría, pues son dos cosas muy distintas.

¡Y es que lamentablemente nos programaron para ser empleados! Nuestro entorno, lo que nos decían los adultos, lo que veíamos que hacían, la manera en que manejaban sus finanzas y los consejos que nos daban… ¡nos programaron para ser unos fracasados perdedores tal y como ellos lo fueron!

Muy probablemente saldrán los hijitos de papá y mamá a defender el honorable apellido y profesión de sus padres: “¡Mi papá fue un ilustre abogado de la república y mi mamá una incansable educadora con 35 años de servicio!”

¡Bah! ¡Pa’ mis cojones! ¿Cómo viven hoy tus padres con su jubilación y cómo vives tú con tu sueldito de quince y último? ¿Qué eres tú? ¿Otro abogado más u otra maestra más? Relee las características que mencioné más arriba. ¡Y ubícate! ¡Pendejo!


Seguramente a ti, tanto como a mi, te dijeron cosas parecidas o te criaron bajo los siguientes preceptos:
  • Tenías que sacar buenas notas y ser un excelente estudiante. ¿Por qué? ¡PORQUE SÍ!
  • Si no sacabas buenas notas, ¡TE IBAN A JODER! (para que no fueras “un animal” como ellos).
  • Te decían que si no sacabas buenas notas, ibas a ser un burro como el vecino, el conserje, el policía, el jardinero o el chofer del bus.
  • Te machacaban siempre que tú tuviste lo que ellos no. Que ellos se sacrificaban por ti, y por eso tenías que retribuírselo, siendo un doctor o ingeniero arrechísimo.
  • Te inculcaban (lavaban el cerebro) con que tenías que ser: Doctor, abogado, ingeniero, arquitecto o licenciado en… ¡LO QUE FUERA! Pero esas eran las únicas carreras que “daban plata”.
  • Te marcaban a fuego en la mente que “la vaina está jodida”, “la plata no alcanza”, “estamos en crisis”, “somos pobres”, y un sinfín de pensamientos negativos más.
  • Una vez graduado, te conminaban a buscar un buen empleo en una buena empresa con “excelentes beneficios y buen sueldo”.
  • Te decían que tenías que casarte con alguien “profesional” como tú, pa’ mejorar la raza y para que les dieras unos nietecitos hermosos y “muy inteligentes”.
¿Ven? ¿Ven el grado de frustración y complejo de inferioridad tan arrecho que tenían nuestros padres, tíos, abuelos, padrinos, etc?

¡Y ojo! No estoy juzgando aquí el tema moral, los valores, la ética, la religión o los principios con los que hayan criado a cada quien. Si son o buenos o malos, cada quien sabrá. Lo que sí es bien cierto es que a una gran mayoría no nos enseñaron nada de negocios, de números o de contabilidad básica.

Ni siquiera por carambola nos dijeron que podíamos pedir prestados 10 Bs para comprar 10 caramelos, y que los podíamos vender en la escuela a 2 Bs c/u, obteniendo una ganancia del 100%, para luego reinvertir la ganancia, pagar la deuda inicial y contar con un capital libre de deuda y el mismo stock inicial, para después así diversificar el inventario.

¿Era muy difícil esto? ¡No hay que ser un astronauta para criar a tu hijo con estos sencillos preceptos contables y abrirle el panorama! (y evitarle muchos dolores de cabeza después como adulto/empleado/asalariado/pelabola).

Las únicas veces que yo recuerdo que un adulto me enseñara de números de manera extra académica era en mi época de liceo, cuando iba “a reparación” con matemáticas o física, que me pagaban unas clases privadas y me quedaba sin vacaciones… ¡fuck!

Debo aclararte otra cosa muy importante: El hecho de que tú no tengas un jefe y trabajes “por tu cuenta” (manejando un taxi, teniendo un kisoco, una charcutería, una carpintería o una agencia de publicidad, o seas “free lance”, por ejemplo), ¡NO TE HACE UN DUEÑO DE NEGOCIO! No eres más que un comerciante, o un AUTOEMPLEADO. ¿No me crees? Deja de manejar el taxi una semana, pues. ¿Qué pasa? ¿Sigue llegando dinero a tu bolsillo? ¿No? Deja de atender el kiosco, la charcutería o la agencia de publicidad por un mes… ¿No puedes? ¡Claro que no! Porque eres UN ESCLAVO de tu negocio. Y eso, amigo mío, no te hace dueño de negocio, sino un pendejo que SE CREE “empresario”; pero cuando estés viejo vas a tener que depender de tus ahorros para comer. Además de que tu actual sueldito no te da para ahorrar, y los pocos ahorros que tengas se van a acabar ¿verdad?

Los doctores, los abogados, los arquitectos y un sinfín de profesionales más, también son AUTOEMPLEADOS. Dependen de su trabajo diario, de abrir sus oficinas y/o consultorios para obtener ingresos. A menos que sean corruptos y tengan “sueldos fantasmas” o que sean DUEÑOS de una clínica, un bufete, etc. Y sin embargo, deben estar ellos allí PRESENTES controlando y dirigiendo todo, porque si no… ya sabemos… “el ojo del dueño engorda el ganao’”.
Tampoco he dicho aquí que estudiar sea malo. ¡CUIDADO! Estudiar es bueno, de hecho, ¡ES MUY NECESARIO! (aunque no es determinante para que seas un dueño de negocio o tengas éxito en la vida). 

Lo que está mal es que estudies una carrera para “complacer a tus padres o familiares” y después te sientas insatisfecho con eso; o que estudies algo que no te guste, sólo porque te dijeron que podrías conseguir “un buen empleo en una buena empresa con unos buenos beneficios”. ¡Estudia lo que te guste! Algo que te apasione y para lo cual tengas vocación. Eso sólo lo sabes tú. Y en función a tu vocación, ¡EMPIEZA TU PROPIO NEGOCIO!


Si deseaste ser un DUEÑO DE NEGOCIO cuando leíste el título de este post, debes tener presente que las siguientes son algunas de sus características, para ver si te gustan o si se ajustan a lo que quieres para el resto de tu vida:
  • Tiene varias formas de ingreso, no únicamente su sueldo; por lo tanto no depende única y exclusivamente del mismo.
  • Percibe ingresos sin necesidad de su presencia física, lo que se traduce en una total disponibilidad de su tiempo.
  • Toma las decisiones de lo que se hace o deja de hacer en su negocio para que otros las ejecuten.
  • Sus ingresos y/o negocios no necesariamente tienen que ver con su nivel académico ni su profesión.
  • Determina el sueldo o salario de los que trabajan para él.
  • Sus ingresos y/o negocios pueden heredarse o transmitirse a la siguiente generación.
  • Sabe de finanzas, leyes, administración y contabilidad entre otras especialidades.
  • Le gusta lo que hace y lo hace BIEN.
  • No le teme a los emprendimientos. No se centra en un sólo tipo de negocio. Siempre tiene un “plan B”.
  • Toma decisiones basado en cifras financieras y su instinto, nunca en las opiniones de “otros”.
  • Siempre está aprendiendo algo nuevo o pensando algo nuevo para mejorar su negocio.
  • Entiende que si se equivoca y fracasa en un negocio, reorganiza, empieza de nuevo y continúa. Nunca abandona.
¿Conoces alguna otra característica de un verdadero DUEÑO DE NEGOCIO? Hay más ¡Claro que hay muchas más!

Seguramente no faltará el chistoso que me diga: “Pero es que las características que aquí mencionas pertenecen a las de un capo de la droga, un narco pesado, un político bien enchufado o un rico de cuna”.

Si quieres creer eso y no te ves tú así, está bien. Es tu decisión. Pero te recomiendo que te leas las biografías de grandes empresarios mundiales que NO NACIERON EN CUNA DE ORO ni fueron mafiosos, pero que se ajustan perfectamente a las características que yo menciono aquí. Y no seas tan literal. 

No todas las características aplican al pie de la letra, aunque sí muchas de ellas. Y ellos no son extraterrestres. Tienen dos brazos, dos ojos y un cerebro igual que tú. Si ellos pudieron, ¿por qué tú no?
Así que, si escogiste la 1ª opción, y crees que tengo algo de razón en lo que aquí plasmo, ¡EXCELENTE! 

Ya es hora de ir pensando en qué lío te metes para empezar a ser un Dueño de Negocio. ¿O es que quieres pasar el resto de tu vida haciendo ricos a otros mientras tú vives con un sueldo/limosna?

Y recuerda, ¡AYUDA A TUS HIJOS! Si de verdad los amas, no los hagas pasar por lo que tú o yo pasamos.

Estoy totalmente convencido de que tanto para ti como para ellos hay mucho más que ser unos simples empleados…

Así que ya sabes: Ve pensando tu “plan B” financiero…

No perpetúes tu “ayayay”…

No hay comentarios:

Publicar un comentario